Muchas corridas hemos sudado al punto que nuestras herraduras ya se ven gastadas.
Es el momento: es tiempo de observarnos y contemplar, y ahora al galope,
avanzar más aliviados, humanos y libres.

Pensando el fotoperiodismo.

Adrián Mariotti

domingo, 2 de mayo de 2010

Libro "Otra manera de contar" de John Berger y Jean Mohr. Acerca del significado de las fotografías.




'No hay fotografías que puedan ser negadas. Todas las fotografías poseen categoría de realidad. Lo que ha de examinarse es de qué modo la fotografía puede o no dar significado a los hechos.'

"Estas palabras de John Berger y el conocido fotógrafo suizo Jean Mohr, dos de nuestros más reflexivos y elocuentes indagadores de lo visual, son la base sobre la que construyen una singular reflexión acerca de las ambigüedades de lo que, en apariencia, es nuestra forma de arte más sencilla: la fotografía. Otra manera de contar explora la tensión existente entre el fotógrafo y lo fotografiado, entre la imagen y el espectador, entre el momento filmado y los recuerdos que se le asemejan. Elaboran su teoría con imágenes además de palabras; y no sólo se basan en el análisis, sino que también incorporan anécdotas y recuerdos. Combinando la visión moral del crítico con la práctica del fotógrafo, Berger y Mohr han producido una obra que amplía las fronteras de un campo de la crítica que antes abordaron Walter Benjamin, Roland Barthes y Susan Sontag.  
John Berger (Londres, 1926) se formó en la Central School of Arts de Londres. Comenzó escribiendo crítica de arte pero pronto cambió su registro hacia la novela, el ensayo, la poesía, el teatro y el guión cinematográfico y televisivo. Desde hace más de veinte años vive y trabaja desde un pueblo de la Alta Saboya. Ha colaborado en diferentes proyectos con Jean Mohr, Alain Tunner, Nella Bielski, John Christie o su propia hija Katya. Berger no considera la escritura como una profesión, sino como un modo de aproximación a lo experimentado. Entre sus estudios sobre arte traducidos al castellano se encuentran Mirar y Modos de ver, ambos publicados por la Editorial Gustavo Gili."

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Berger me parece brillante. Es un libro imperdible, muy recomendable.

En el prefacio dice "Nosotros queríamos hacer un libro de fotografía sobre la vida de los campesinos de la montaña(...) También queríamos presentar un libro sobre fotografía. Todo el mundo ahora conoce lo que es una cámara y una fotografía. Y, sin embargo, ¿qué es una fotografía? ¿Qué significan las fotografías? ¿Cómo pueden ser usadas? Preguntas como éstas, que empezaron a hacerse con la invención de la cámara, no han sido, hasta ahora, totalmente respondidas." En la pág. 89 dice "Una fotografía preserva un momento de tiempo y evita que pueda ser borrado por la sucesión de más momentos. En este sentido, las fotografías podrían compararse a imágenes almacenadas en la memoria. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: mientras que las imágenes recordadas son un residuo de una experiencia continua, una fotografía aísla las apariencias de un instante inconexo." 

"Y en la vida, el significado no es instantáneo. El significado se descubre en lo que conecta y no puede existir sin desarrollo. Sin una historia, sin un despliegue, no hay significado. Los hechos, la información, no constituyen significado en sí mismos. Se puede introducir sucesos en un ordenador y convertirse en factores de cálculo. No obstante, del ordenador no se obtiene significado alguno, porque cuando damos significado a un suceso, ese significado es una respuesta no sólo a lo conocido, sino también a lo desconocido: significado y misterio son inseparables, y ni uno ni el otro pueden existir sin el paso del tiempo. La certeza puede ser instantánea; la duda requiere duración; el significado nace de las dos. Un instante fotografiado sólo puede adquirir significado en la medida en que el espectador pueda leer en él una duración que se extiende más allá de sí mismo. Cuando encontramos una fotografía con significado, le estamos dando un pasado y un futuro."

Para nosotros, documentalistas, fotoperiodistas que pretendemos dar testimonio perdurable de los hechos materiales el significado debería ocupar un lugar importante en nuestra labor.

En los diarios sólo las palabras, el texto, se ocupan más del significado que las fotografías, por varias razones: (sigue...)

  •  principalmente porque los fotoperiodistas hemos estado más interesados en lo visual que en lo significativo. El ejercicio mismo de nuestra profesión no nos ha llevado a desarrollar comprensión de los sucesos. Peor aún, nos estupidiza. Somos como paracaidistas recién llegados que pretendemos entender de un flashazo lo que está pasando frente a nosotros, conseguir una imagen más como ilustración que adorna, un vistazo con cierto valor estético (en el mejor de los casos) : fotografiar sólo como un testimonio de haber estado presentes. A veces podemos tener un mínimo significado de lo que vemos (por estar informados, o con la colaboración de los periodistas) y ello le da poder narrativo, a través del significado, a la foto así conseguida. De aquí nace el valor de aprender a escribir, de desarrollar y ejercitar habilidades de escritura. Howard Chapnick lo recomienda (ex jefe de la agencia Black Star en su libro "Truth needs no ally". Este tema lo desarrollaré luego)
    • Otra razón es que sólo hay papel y tinta como para que se publique una sola foto por artículo. Dos y tres llevan las más extensas. Teniendo en cuenta que "el significado se descubre en lo que conecta y no puede existir sin desarrollo"; y "sin una historia, sin un despliegue, no hay significado" entonces mientras más cantidad de fotos puedan incluirse en un artículo, fotos con sentido, fotos que sean consideradas en su conjunto (cada una de ellas señala aspectos distintos) más posibilidades hay de que lo fotográfico adquiera mayor significado.
    • Además nuestras fotos son resignificadas por otros. Si a nuestro paracaidismo le agregamos el parapentismo de algunos editores, que tienen que editar un grupo de fotos de sucesos que no presenciaron, del que no fueron testigos, sin discutir con el autor, el resultado final es una ilustración.

    Pero la dilución de significado sigue: hoy soy testigo en mi empresa de modernos cambios en el flujo de armado del diario papel. Los diseñadores de las páginas ¡terminan editando tus fotos! Las editan cortando partes de ella. Muchas veces sin la aprobación de un editor o del autor. Inconcebible.

    3 comentarios:

    un tipo llamado dijo...

    Sería factible lograr una cierta acomodación a los actuales metodos informativos? Es posible reinterpretar nuestro cometido, siendo este informar; lograr de laguna manera en una foto condensar lo que se diria en una serie? Me pregunto esto teniendo en cuenta los actuales ritmos del proceso informativo, la inmediates de la publicacion y como advertiste en tu articulo, la falta de tintas y papel y demas altibajos. Desafortunadamente creo que por ahora no esta dentro de nuestras posibilidades. POr más que efectuemos nuestro más inmenso esfuerzo, no tenemos las herramientas para lograrlo. Deberiamos contar con una mirada plena, centrada exclusivamente en la realidad que se sucede del otro lado del objetivo, realidad que nos envuelve tambien. Sin que esta se vea afectada por los problemas antes mencionados. De todas maneras lo interesante sería recordar la escencia filosofica del acto fotografico, para que cada fotografia no sea una instantanea de un momento que pasó, una simple ilustracion, un testimonio que diga yo estuve, sino, fui parte.

    Adrián Mariotti dijo...

    Querido Horacio, qué bueno leerte.
    Sinceramente no creo que esta realidad se pueda cambiar en nuestra empresa.
    No hay cultura fotoperiodística y peor aún, no se la valora. Y la cultura es algo que se aprende con el tiempo, paciencia, sin verticalismos ni imposiciones como hacen algunos jefes de redacción. Además nuestro oficio/profesión no tiene categoría universitaria, por lo que muy pocos están capacitados como para empezar con un estándar alto. El que no estudia, lee o tiene una inquietud personal por superarse no avanza. Además el medio te estupidiza, deliberadamente.
    Por ello es que debemos pensar por fuera del techo empresarial. Debemos empezar por aprender más: ver cómo funcionan o han funcionado modelos de empresas (como la mítica Magnun o la Life, o cualquiera otra empresa que hoy en día pueda ser emulada) que han producido un buen producto fotográfico.
    Dos posibles soluciones: Freelance y Pymes.
    Dejar de ser fotógrafo de staff, es decir, evitando que te controlen tanto en cuanto a la elección del tema y en cuanto a los temas elegidos. Y generando una pequeña empresa entre colegas que abogue por calidad, elección de temas y una alta cultura fotoperiodística. Las fotos por encargo son acordes al nivel de la persona que encarga.
    Te la sigo luego, me tengo que ir.

    Adrián Mariotti dijo...

    ...sigo
    Por otro lado considero que hay muchas categorías de notas. Algunas pueden ser contadas con tan sólo una fotografía. En cambio un relato, un ensayo, requiere mayor despliegue: más tiempo en la toma y más fotos para contarlo.
    Está bueno lo que decís: Yo fui parte, no sólo estuve. Para lo cual es necesario dejar la oficina de fotografía y hacer de la calle, la gente y los lugares la ubicación de nuestro trabajo.

    La Historia de las Cosas